Juego, diversión, disfrute, conexión, miradas, voz, cuerpo, conocimiento, improvisación, registro, espacio, compromiso, respeto, sensibilidad, imaginación, creatividad, energía, persepción, emociones...
Hace 4 años comenzamos a tomar clases de teatro con mi amiga, sin saber de qué se trataba, sólo íbamos a divertirnos; a ella se lo había recomendado el médico, a mi ella; a las dos nos iba hacer bien...así fue que comenzamos con nuestra terapia.
Al principio fue raro, ejercicios, improvisación, hablar delante de gente que no conocés; hasta que fuimos tomando confianza en nosotras y conociendo a los demás, que todos estamos en la misma, y nos fuimos relajando.
Terminamos el año con una muestra "Esperando la Carroza" de Jacobo Langsner.
El primer pensamiento que se nos vino a la cabeza: no voy a poder hacerlo, qué vergüenza...pero después de ensayos, correcciones, confianza, logramos hacerla y divertirnos.
Fueron 3 días de: qué nervios, me olvidé la letra, me baja la presión, no me acuerdo de nada, como era la parte que... pero una vez que salís a escena, por arte de magia todas las sensaciones desaparecen y el personaje conquista la escena.
Los años siguientes fueron cada vez más relajados pero también de más compromiso; continuamos aprendiendo, improvisando, conectándonos, jugando, conociéndonos, y sobre todo divirtiéndonos.
La muestra de segundo año fue "300 Millones" de Roberto Arlt y la de tercer año "Qué hicimos" de Joël Pommerat.
El año pasado la obra fue "Nunca estuviste tan adorable" de Javier Daulte.
Después de ensayos, crear el personaje, saber qué piensa, comprometerse, jugar a fondo y disfrutar; las muestras salieron geniales; obviamente los nervios siempre presentes, pero sabemos que son parte de este juego.
Una breve reseña de la obra:
Blanca, una mujer caprichosa, adorable y desmedida, ha tomado dos decisiones en su vida. La primera, hace 20 años: casarse con Salvador, propietario de un próspero taller mecánico, para abandonar la pobreza de Barracas, yéndose a vivir “cerca de la casa del Presidente”, como ella siempre lo soñó. La segunda, 20 años más tarde: cambiar los viejos muebles de su casamiento para estar a tono com los tiempos que corren: 1955. En medio del trajín, un regalo anónimo sorprende a toda la familia: un flamante televisor envuelto primorósamente y una tarjeta: “Para Blanca….Usted ya sabe quien”. Las narcisistas fantasías hollywoodenses de Blanca, alimentadas por un admirador misterioso que envía costosos regalos, sus hijos, su íntima amiga y un marido que se desvanece ante la mirada amorosa, completan el cuadro de ésta divertida y desopilante comedia de un drama familiar.
Fotos de la obra...
escenografía
Salvador, Noe y Marta
la casa
Blanca recibe un sorprendente regalo
Blanca, Marta, Amalia y Noemí
Blanca
Marta
saludo final
los actores
"Vale la pena jugar por jugar"