Basado en una interpretación exótica y personal de esta cultura milenaria, con la simplicidad que aportan su sabiduría y filosofía. Colores, objetos, murales y adornos que remiten en todo momento (o copian) su estética y costumbres. Contraste de texturas (piedra, madera, papel), objetos místicos (fuentes, velas, inciensos) y la presencia de la naturaleza (piedras, agua, flores) en un total equilibrio, propuestos a partir del concepto del yin y yang como balance de energías
Los objetos se agrupan formando un conjunto, dando como resultado una percepción del lugar menos saturada y más espaciosa.
El equilibrio, cualidad esencial japonesa, trata de ser retratado mediante la decoración de los ambientes.
El blanco y el negro, son colores infaltables en la decoración oriental. También es elegido un centro, un objeto que será de color primario y que significará el elemento arquitectónico destinado a ser el centro de coordinación de la sala. Por otro lado los colores como blanco negro y demás neutrales, serán los encargados de lograr la armonía y definir formas.
El contraste en materiales y el acabado de cada elemente seleccionado también debe seguir un orden prolijo; recordando que los opuestos se equilibran y complementan.


