3 jun. 2011

...no es sólo un MATE

Estaba buscando una frase, con relación a mi entrada anterior, cuando me acordé de este relato, que quiero compartirlo...

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca. Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed. Es más bien una costumbre. El mate es exactamente lo contrario que la televisión. Te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.

Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es "hola" y la segunda "¿unos mates?". Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros. Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian. Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara. Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar. En verano y en invierno. Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos. Los buenos y los malos .
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo. Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón. Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo? El otro responde: -Como tomes vos. Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. 

Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da. La yerba no se le niega a nadie. Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular. Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres. Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos. No es casualidad. No es porque sí. El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es porque ha descubierto que tiene alma. O está muerto de miedo, o está muerto de amor, o algo: pero no es un día cualquiera.
Ninguno de nosotros nos acordamos del día en que tomamos por primera vez un mate solos. Pero debe haber sido un día importante para cada uno. Por adentro hay revoluciones. El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores... Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena, la charla, no el mate. 


Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y viceversa. Es la sinceridad para decir: basta, cambiá la yerba! Es el compañerismo hecho momento. Es la sensibilidad al agua hirviendo. Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente,no? 


Es la modestia de quien ceba el mejor mate. Es la generosidad de dar hasta el final. Es la hospitalidad de la invitación. Es la justicia de uno por uno. Es la obligación de decir "gracias", al menos una vez al día. Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir. Ahora vos sabes, un mate no es sólo un mate...




Felíz fin de semana con unos mates de por medio!!!!





7 comentarios

  1. El mate lo tengo comparado con nuestra copita de ·fino·, es más que un vino,es el centro de las reuniones, de las celebraciones, de las conversaciones, es la sal de nuestra vida.
    ¡Viva el mate y el "fino"!

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  2. es asi, yo nunca tome mate, hasta que en reuniones de amigos me lo incorpore, porque era natural seguirlos, en la charla, se incorpora naturalmente si uno esta como en casa con la gente que comparte ese momento, es como magica la situacion no? supongo que cada cultura tiene sus tradiciones y algunas seran parecidas, pero esto del mate es muy particular... uno imagina mate con amigos y siente como un calor en el alma... te mando un beso y que tengas buen finde! con mate y si hay bizcochos con azucar mejor :)

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  3. A mí con un poquitín de azúcar, Roxi!

    Buen finde!!

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  4. tenes razon en todo,jajajaja!!!!mi papa era muy matero trabajos siempre todos juntos,entonce cuando se levantaba de su siesta sagrada tomaba mate y asi empece yo,que grande me sentia tomar mate con ellos!!!!gracias por los recuerdos!!!buen fin de semana!!cariños monica

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  5. hola Roxi alguna vez lo leímos con Julio por ahí,
    y la verdad se nos pianto un lagrimón, por que para todos los que somos materos el mate es más que una bebida...y este relato capata la esencia
    no se si exista un Día del Mate deberíamos declaralo y si no organizar una fiesta virtual n su honor...me encanto leerlo de nuevo y me alegro el día, ya que estaba medio bajón por que el miércoles me robaron el celular :( gracias y cariños Natalia

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  6. Siempre me ha fascinado esta cultura del mate, como tu dices es una excusa perfecta para hacer un parón relajarse hablar con familiares y amigos. Aquí en Mallorca viven bastantes argentinos y me gusta ver como la gente se lleva sus termos para tomarse el mate en la playa en el parque...que envidia de costumbre! pero la desgracia es que como a mi no me han acostumbrado desde pequeñita por más que intento probarlo con toda mi ilusión de tomarme un mate no consigo que me guste el sabor!!!que le vamos a hacer...
    Y encima es ideal porque quita el hambre!!!!

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  7. Cuánta razón! de chica tomaba mate socialmente, después me casé y como mi marido no toma, pasé mucho timepo sin preparar mate. Hace unos años dije basta! y puse la pava y cebé para mi sola por primera vez. Hoy no pasa un día que no me baje un termo entero! beso!

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© Roxi Ameduri Marchettini
Maira Gall